1 octubre, 2022

El mejor alpinista del siglo era un desconocido

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Marc-André Leclerc falleció en 2018 después de firmar ascensiones inigualables sin cuerda en grandes paredes o en cascadas de hielo: The alpinist es el documental que lo extrae del anonimato

Marc-André Leclerc deseaba ser valiente en un mundo en el que no encajaba. Diagnosticado con un trastorno por déficit de atención e hiperactividad, no podía escoger muchas formas de expresión que le permitiesen demostrar su valor, pero con ocho años empezó a leer libros de aventuras, libros de montaña también, y decidió que sería alpinista. En su caso, era la única puerta abierta: un mundo sin reglas, sin límites, salvaje, un mundo en el que no necesitaba a nadie y la soledad podría ser su mejor amiga.

En marzo de 2018 falleció en compañía de Ryan Johnson, ambos atrapados en un alud cuando descendían del primer ascenso de las Mendelhall Towers, en Alaska. Leclerc tenía 25 años y apenas era conocido, pero se puede decir que pasarán décadas hasta que un alpinista sea capaz de igualar lo que este canadiense logró en solitario: la vertiente del emperador en el Monte Robson, la Torre Egger en invierno en la Patagonia, el Cerro Torre en 18 horas ida y vuelta… e incontables primeras ascensiones en solo integral (sin cuerdas ni arneses) o encordado en roca, hielo o mixto.

Curiosamente, el mejor alpinista del siglo había esquivado todos los radares. Su breve paso por este mundo deja sin embargo una intensidad asombrosa recogida de forma magistral en un documental titulado The Alpinist (puede verse en la plataforma Filmin.es) y dirigido por Peter Mortimer, el mismo creador de Valley Uprising y The Dawn Wall. A Mortimer le ocurrió lo mismo que a todos los que empezaron a oír hablar de Leclerc: leían una ascensión suya en la Patagonia y alucinaban, pero cuanto más buscaban menos encontraban. No es que no usase las redes sociales: no tenía ni teléfono. Pero estaba claro que se trataba de un superdotado capaz de escalar cualquier pared remota.

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